En el actual escenario global, la omnipresencia de comentarios, análisis y noticias sobre conflictos bélicos en las redes sociales refleja una preocupante realidad. Esta "moda de opinión", que eleva el temor ante la posibilidad de una tercera guerra mundial, destaca la ansiedad colectiva frente a la volatilidad e incertidumbre que tales eventos bélicos suponen para la humanidad. Sin embargo, el campo de batalla ha evolucionado más allá de los enfrentamientos físicos y letales característicos de las guerras mundiales anteriores; porque hoy en día, la contienda se libra en el desarrollo acelerado de tecnologías e inteligencia artificial que pueden comprometer el progreso de los países, afectando desde las telecomunicaciones hasta la economía nacional a través de sus sistemas bancarios, estructuras gubernamentales y empresariales.
En este contexto, la guerra de los semiconductores, o chips, emerge como un frente crucial, superando incluso al impacto global del conflicto Rusia-Ucrania según varios especialistas y periodistas. Esta batalla sin precedentes por el dominio del poder computacional enfrenta a dos gigantes: China y Estados Unidos, dos naciones con historias de tensiones políticas, económicas y militares, pero que nunca han se han confrontado directamente en el campo de batalla.
China, con su ingreso al comercio internacional, ha marcado su presencia en el desarrollo de chips, generando un impacto significativo en Estados Unidos. Este avance se evidenció en el Mobile World Congress (MWC) 2024, donde los fabricantes chinos, liderados por innovaciones como las pantallas plegables, cámaras avanzadas y el coche eléctrico SU7 de Xiaomi (gran protagónico del evento), captaron la atención global. La ausencia de gigantes tradicionales como Sony y LG, contrasta con la prominencia de marcas chinas como Huawei, ZTE, Xiaomi y Honor, que se han convertido en líderes en varios mercados europeos, incluido España.
La industria de los chips, según el análisis de Chris Miller en su libro "Chip War", destaca por su concentración en unas pocas empresas y regiones. Taiwán y Corea del Sur dominan la producción mundial de chips, con el 37% y 44% respectivamente, una situación sin paralelo en otras industrias, como la energética y del petroleo que se distribuye de manera más uniforme en diversos países con el recurso. La batalla no solo implica a los gigantes de la IA generativa y los fabricantes de GPUs, sino también a políticas estatales y alianzas estratégicas entre la industria, la academia y el gobierno, como demuestran los esfuerzos de Estados Unidos y Taiwán por mantener su competitividad frente a China.
La historia de Estados Unidos en el ámbito del desarrollo y producción de semiconductores se remonta a los inicios de Silicon Valley en la década de 1970. Aunque el diseño de chips pertenece mayoritariamente a EE. UU., su producción se ha desplazado gradualmente a Asia. Un claro ejemplo de políticas estatales enfocadas en este sector se encuentra en Taiwán y Singapur, donde los gobiernos, alineándose más con Estados Unidos que con China, acogieron la inversión extranjera para establecer plantas de producción de semiconductores. Esto propició un auge en la industria hacia finales de los 70, generando cientos de miles de empleos en estos países y en el sudeste asiático.
Ante esto, la situación de Taiwán añade otra capa de complejidad a este panorama. Aunque es un estado soberano de facto, su estatus no es reconocido universalmente debido a la presión diplomática de la República Popular China. Estados Unidos emerge como un aliado clave de Taiwán, prometiendo su defensa ante posibles agresiones chinas. Esta alianza se tensa aún más con declaraciones beligerantes por parte de ambas naciones, aumentando las especulaciones sobre una posible escalada militar en la región.
La postura sostenida de China hacia la reunificación con Taiwán, destacada por el general Wei como una estrategia de pacificación, condiciona su intervención a provocaciones directas. Entre estas, una declaración formal de independencia por parte de Taiwán se considera un potencial detonante; no obstante, la presidenta de Taiwán Tsai Ing-wen, defendiendo su soberanía, ha evitado tal declaración, esto porque la mayoría de los ciudadanos taiwaneses respaldan la política de mantener el statu quo, aunque hay un creciente número de personas que expresan su deseo de avanzar hacia la independencia formal.
Este complejo escenario destaca la importancia crítica de los semiconductores en la economía global y la seguridad nacional. Con la tecnología avanzando a pasos agigantados y los mercados financieros reaccionando con volatilidad a los desarrollos más recientes, la "guerra de los chips" no solo redefine el panorama tecnológico mundial, sino que también plantea desafíos significativos para la diplomacia internacional y la estabilidad económica global.
Referencias:
- https://www.xataka.com/empresas-y-economia/tsmc-intel-samsung-no-pelean-solo-nm-su-futuro-esta-ligado-a-su-tecnologia-empaquetado-chips (sobre competencia INTEL, TSMC y SAMSUNG)
- https://fas.org/publication/open-source-hardware/ (sobre open hardware)
- https://www.ambito.com/finanzas/nvidia-presento-un-superchip-pero-no-convencio-al-mercado-las-acciones-caen-wall-street-n5967482
- https://www.larepublica.co/analisis/mauricio-olivera-2736594/la-guerra-de-los-chips-3618903#:~:text=Es%20la%20confrontaci%C3%B3n%20que%20se,en%20el%20mundo%20en%20Taiw%C3%A1n.
- https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=
- https://www.planetadelibros.com.mx/libro-la-guerra-de-los-chips/389499
- https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-61793318
- https://dplnews.com/eua-vs-china-la-carrera-de-chips-con-inteligencia-artificial/
- https://www.xatakamovil.com/movil-y-sociedad/marcas-chinas-dominan-mwc-que-nunca-sony-samsung-unica-marca-que-mantiene-su-puesto-feria#:~:text=Los%20grandes%20protagonistas%20del%20MWC,y%20probablemente%20sea%20para%20siempre.
Por Carlos Campa Arvizu.


Comentarios
Publicar un comentario